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La historia

Cumplidos los tres años Camila acompañaba a sus papás en búsqueda de su primer escuela. Habían llegado a pedir informes a un kínder en donde una profesora con una gran sonrisa les mostraba las instalaciones, les explicaba el modelo educativo basado en juegos y actividades en grupos pequeños, todo marchaba a la perfección.

Pocos minutos después el ambiente cambió, la maestra con una mueca preguntaba después de observar a la niña “¿su hija todavía usa pañal?, no señora no se la podemos recibir así, “ya debió haberlo dejado hace mucho tiempo

Ximena, la mamá, sintió cómo su estómago se convertía en un mar de emociones : recordaba con culpa las palabras de los abuelos hacía un año: “Camis ya cumplió dos años, ya debe dejar el pañal” y los reproches de estos cuando veían que no se hacía nada al respecto, hasta recordaba la oferta de los abuelitos: “déjanosla una semana y verás cómo hacemos que lo deje”. Finalmente la maestra ofreció un programa para dejar el pañal al inicio de las clases y sin comprometerse Ximena y la pequeña Camila continuaron buscando opciones.

Lo que la gente piensa

Algunos todavía consideran que dejar el pañal es un paso obligatorio a cierta edad, generalmente cerca de los dos años, pero muchos se sorprenderían al saber que por ejemplo, en escuelas de otros países como Estados Unidos, en dónde el kínder inicia oficialmente a los 5 años los niños pueden entrar sin problemas con el uso de pañal, ¡A los 5 años!

Es de destacar que el proceso de dejar el pañal funciona de la misma forma que aprender a sostener la cabeza, gatear o caminar. Si, se adquiere tras cierta maduración neurológica de nuestro cuerpo. Por ejemplo, no todos los niños caminan el día de su primer cumpleaños, algunos lo hicieron a los 11 meses y otros a los 15 meses, pero ambos entran en un rango que se considera normal. De hecho la edad considerada por los especialistas para que exista un trastorno de eliminación es a los 5 años. Después de esa edad se podría realizar una valoración para verificar si existe algún problema relacionado con el control de esfínteres. Por lo tanto, puedes estar tranquilo, antes de esa edad es totalmente normal que los niños se encuentren el proceso de dejar el pañal.

Pero no sólo se requiere de la madurez neurológica, también es de vital importancia que tu hijo este maduro emocionalmente. Y ello dependerá de las vivencias que tenga durante el proceso (se le obliga, se le regaña, se le acompaña, etc.) pues ellas crearán emociones que se grabarán en su cerebro e influirán en cómo percibirá el proceso.

Cómo empezar

Cuando  el proceso de controlar los esfínteres se deja en manos del niño, y nosotros le acompañamos, no le forzamos o adiestramos, este control llegará con naturalidad y con beneficios a corto y largo plazo, ya que al estar en manos de los pequeños será menos traumático y más fluido: no habrá regaños ni momentos forzados de estar en el inodoro esperando, además ocurrirán menos accidentes y los padres no invertirán mucho de su tiempo encerrados toda una semana con el fin de entrenarlos para ir al baño.

Cuando comprendemos el proceso, todos sufrimos menos. Pero cuando le forzamos a hacer algo aún cuando el pequeño no está listo pueden producirse dificultades que harán más pesado y largo este proceso: miedo a hacer del baño, retención de orina, infecciones urinarias, estreñimiento, lo que a su vez repercutirá en el área social y afectiva. Por lo que es importante no presionarlo, permite que tu hijo vaya a su ritmo, no al tuyo ni mucho menos a  las exigencias de otros adultos.¿Cuándo sé que mi hijo está por dejar el pañal?

Algunas señales que te permitirán identificar que tu hijo podría estar preparado son:

  • Pasa más tiempo con el pañal seco
  • Puede cambiarse o quitarse la ropita por sí mismo
  • Indica que se ha hecho del baño después de hacerlo, posteriormente dirá que está haciendo y finalmente avisará antes de hacerlo.
  • – Avisa cuando siente sucio su pañal
  • Se esconde para hacer sus necesidades)
  • Hay niños que incluso terminan quitándose el pañal cuando está sucio o que le dicen a sus padres “ya no quiero pañal”.

Estas señales no significan que el niño dejará el pañal por completo de un momento para otro, simplemente indican que tu hijo está comenzando ese proceso que tanto anhelas que ocurra (y que termine por supuesto), pero  requerirá de mucha paciencia de tu parte, así como amor y respeto por tu hijo quien se está descubriendo, tomando consciencia de su cuerpo para finalmente controlar ese proceso. Disfruta ese tiempo de aprendizaje con tu hijo , tarde o temprano acabará dejando el pañal. No le regañes, enséñale. No lo compares, compréndelo.

Recuerda, no puedes tomar el mando en su madurez, pero sí en el cómo vivirá ese proceso.

¿Cómo ayudarle en el proceso?

Que todos se involucren: papá y mamá deben estar al tanto del desarrollo de su hijo y estar atentos a las señales con el fin de que ni uno ni otro obliguen al niño. Asimismo los cuidadores (abuelitos, guardería etc) el niño debe tener un mensaje consistente siempre para no confundirse.

Crea un ambiente cómodo para el niño y  y adapta las cosas para su comodidad: puedes  ponerle al alcance y en un lugar específico el orinal, lavabo (con un banquito por ejemplo), cuentos y accesorios como pañales y ropita en un pequeño mueble o cajón a su altura, es decir, un ambiente agradable para él o ella.

No olvides que puede escoger y decorar su orinal y al respecto del orinal, mientras más sencillo mejor: los mini inodoros o adaptadores con luces, sonidos etc. además de ser más costosos pueden terminar asustándolo al hacer más aparatoso el proceso.

Acompáñalo, si notas su incomodidad por el pañal dile frases como “te veo incómodo ¿quieres que nos cambiemos?, también si ya instalaste lo necesario anímalo a que se siente con ropa en el orinal e incluso explicarle el proceso, un espejo a su altura para que identifique su cuerpo y el proceso de ponerse y quitarse la ropa es excelente. Complementa esto con ropa cómoda que  pueda ponerse y quitarse con facilidad.

Involúcralo con tus rutinas: podemos invitarlo a que nos acompañe al baño cuando nosotros vamos.

Crea juegos que tengan que ver con los accesorios del baño, canciones que hablen al respecto y que puedan cantar mientras se dirigen o están en el orinal o cuentos con los pasos para ir al baño que puedan recordárselo de una manera amena.

Esto es un proceso natural, se comprensivo con el niño y evita premiar o castigar, si hubiera un cambio en la vida del niño (mudanza, inicio de clases, llegada de un hermanito) y aún no habías iniciado el proceso, valdría la pena posponerlo a que se adapte a dichos cambios, si el proceso ya había iniciado tu paciencia deberá incrementarse, sabiendo de antemano que puede haber un retroceso en el proceso

¿Qué pasó con Camila?

Afortunadamente muchas escuelas están siendo más abiertas al respecto del pañal, y Camila encontró una de ellas. Pero es triste saber que la mayoría de las instituciones no respetan el desarrollo de los niños, pues en realidad ¿quien va en contra de la naturaleza, ellos o los niños? . Si como los papás de Camila, encuentras una escuela que aparentemente es muy respetuosa con el niño, la crianza etc. Y resulta que tienen una visión bastante limitada sobre el pañal, esto es un buen indicio que su visión de crianza no es del todo completa, puedes optar por otra institución.

En cuanto a la presión de la familia y otros adultos (opinólogos les dicen) no cedas, recuerda que la información nos ayuda a romper cadenas de prácticas inadecuadas, a la larga tus pequeños agradecerán tu firmeza.

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César Feerman
Padre, esposo e Ingeniero químico, me apasionan las ciencias y toda fuente de información valiosa, me gusta escuchar y tratar de entender la forma de ver el mundo de los demás

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